florecía la esperanza,
de la nueva humanidad,
respondiendo a la estabilidad,
conciencia viva,
de un pueblo "culto”.
¡Los que exigen son los ricos!,
a que escojas el aliento de tu primogénito,
en la excusa de; ¡No jugar con tu futuro!
futuro incierto, ¡Falso profeta!
Por ser joven, por ser niña,
por ser pobre,
por el mal inconveniente,
de una "responsabilidad".
Por los tiempos consumistas,
de conforte y frialdad,
asesinan inocentes,
sin pensar sus consecuencias,
es la moda, es la ciencia,
es la “ley de libertad”.
Increíble que haya gentes que se alarmen,
por historias que se cuentan,
de rituales-caníbales,
donde el hombre,
en su “ignorancia”
o en supersticiones,
haga ritos de sus ansias,
a matar al hombre mismo,
siendo niños siendo adultos,
siendo “santo” el sacrificio,
Aun los ritos inculcados,
de sus líderes-torcidos en venganza,
con propósitos ilícitos,
de prostíbulos políticos,
incitando con carnada,
a la turba alborotada de un Caín.
¡El aborto es maldición,
no importando su justificación!
Son millares de millares las criaturas,
que en los mares aparecen,
o en los hornos de hospitales,
incineran sin razón.
Ritual barbarie,
de pueblo fratricidas,
infanticidas, “Herodescidas”,
inmorales sin justificación.
¡No hay derecho a escoger,
cuando no se tiene opción!
Abortar sin condición,
o te mueres de vergüenza,
la angustiada humillación,
opaca la razón,
considerando, la lógica,
de una anti-humana generación.
¿Que hacer Dios mió,
Cuando el honor de un padre,
tiene más valor,
que la vida de un nieto?
y el temor a un bastardo,
justifica su ejecución.
¿A qué nivel estamos,
de esta nuestra “adorada evolución”
cuando lapidamos la semilla,
que asegura la promesa,
de una mejor continuidad?
¿y que dicen los cristianos?
son millares quien teólogan,
en sus viles argumentos,
e inútiles dialogan,
asimilando ritualismos del impío,
con sus mitos asesinos,
lavándose las manos,
escondidos en el "derecho",
de la ley de una nación.
¡Ser pensantes respondamos,
a la responsabilidad que corresponde
de tu humana filosofía!
Que mi alma llora,
y mi mente se desvanece,
dale ya este dilema,
una justa solución.
Son los inocentes los únicos,
que no gozan de una voz,
y mientras piensas,
y eternamente dialogas,
el futuro de la humanidad,
muere sin razón.
Rudyard Bonilla
Derechos Reservados.
2009.

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